La contaminacion en los mares

Sobrepesca

Cada año, miles de millones de kilos de basura y otros contaminantes entran en el océano. ¿De dónde viene esta contaminación? ¿Adónde va a parar? Una parte de los residuos acaba en nuestras playas, arrastrados por las olas y las mareas. Algunos residuos se hunden, otros son comidos por animales marinos que los confunden con el alimento y otros se acumulan en los giros oceánicos. Otras formas de contaminación que afectan a la salud del océano proceden de fuentes como los vertidos de petróleo o de la acumulación de muchas fuentes dispersas, como los fertilizantes de nuestros jardines.

Basura como botellas de detergente de plástico, cajas, boyas, peines y botellas de agua cubren la bahía de Kanapou, en la isla de Kaho’olawe, en Hawai. Esta región es un punto caliente de acumulación de desechos marinos.

La mayor parte de los contaminantes que llegan al océano proceden de las actividades humanas a lo largo de las costas y en el interior. Una de las mayores fuentes de contaminación es la de origen no puntual, que se produce como resultado de la escorrentía. La contaminación de fuentes no puntuales puede provenir de muchas fuentes, como las fosas sépticas, los vehículos, las granjas, los ranchos de ganado y las áreas de cosecha de madera. La contaminación que procede de una sola fuente, como un vertido de petróleo o productos químicos, se conoce como contaminación puntual. Los episodios de contaminación de fuentes puntuales suelen tener un gran impacto, pero afortunadamente ocurren con menos frecuencia. Los vertidos de fábricas o sistemas de tratamiento de aguas defectuosos o dañados también se consideran contaminación puntual.

Conservación de los océanos

La vida misma surgió de los océanos. El océano es inmenso y cubre 140 millones de millas cuadradas, alrededor del 72% de la superficie de la Tierra. El océano siempre ha sido una importante fuente de alimento para la vida que ayudó a generar, y desde los primeros tiempos de la historia ha servido también para el comercio, la aventura y el descubrimiento. Ha separado y unido a los pueblos.

Incluso ahora, cuando se han cartografiado los continentes y se ha hecho accesible su interior por carretera, río y aire, la mayoría de los habitantes del mundo no viven a más de 200 millas del mar y se relacionan estrechamente con él.

Para garantizar que el transporte marítimo sea más limpio y ecológico, la OMI ha adoptado normas para abordar la emisión de contaminantes atmosféricos de los buques y ha adoptado medidas vinculantes de eficiencia energética para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo internacional. Entre ellas se encuentran el emblemático Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación por los Buques de 1973, modificado por un Protocolo de 1978 (MARPOL), y el Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación del Mar por Hidrocarburos de 1954.

Ensayo sobre la contaminación marina

La contaminación química, o de nutrientes, es preocupante por razones sanitarias, medioambientales y económicas. Este tipo de contaminación se produce cuando las actividades humanas, sobre todo el uso de fertilizantes en las explotaciones agrícolas, provocan la escorrentía de sustancias químicas hacia las vías fluviales que acaban desembocando en el océano. El aumento de la concentración de sustancias químicas, como el nitrógeno y el fósforo, en el océano costero favorece el crecimiento de las floraciones de algas, que pueden ser tóxicas para la vida silvestre y perjudiciales para los seres humanos. Los efectos negativos sobre la salud y el medio ambiente causados por la proliferación de algas perjudican a las industrias pesqueras y turísticas locales.

La basura marina engloba todos los productos manufacturados -la mayoría de ellos de plástico- que acaban en el océano.    La basura, los vientos de tormenta y la mala gestión de los residuos contribuyen a la acumulación de estos desechos, el 80% de los cuales procede de fuentes terrestres. Entre los tipos más comunes de residuos marinos se encuentran diversos artículos de plástico, como bolsas de la compra y botellas de bebidas, además de colillas, tapones de botellas, envoltorios de alimentos y artes de pesca. Los residuos de plástico son especialmente problemáticos como contaminantes porque son muy duraderos. Los artículos de plástico pueden tardar cientos de años en descomponerse.

Cómo detener la contaminación de los océanos

Se calcula que se han acumulado más de 150 millones de toneladas de plásticos en los océanos del mundo, a los que se añaden cada año entre 4,6 y 12,7 millones de toneladas (de Jambeck et.al). Según estudios recientes, el flujo anual de residuos plásticos hacia el océano podría casi triplicarse en 2040 hasta alcanzar los 29 millones de toneladas métricas al año, lo que equivale a 50 kg de plástico por cada metro de costa en todo el mundoSe supone, a grandes rasgos, que aproximadamente el 80% de los desechos marinos son de origen terrestre, con fluctuaciones regionales (por ejemplo, en el Atlántico nororiental, el transporte marítimo y la pesca son fuentes muy importantes de desechos); al mismo tiempo, las fuentes de origen marino reciben una atención cada vez mayor, tanto por las cantidades de, por ejemplo, artes de pesca perdidas o abandonadas, como por la cantidad de desechos que se acumulan. Los desechos marinos pueden causar graves daños económicos: pérdidas para las comunidades costeras, el turismo, la navegación y la pesca. Teniendo en cuenta su acumulación y diseminación, los desechos marinos pueden ser una de las amenazas de más rápido crecimiento para la salud de los océanos del mundo.