Contaminación radiactivatipo de catástrofe

Este documento especifica los criterios de prueba de fuga de gas y los métodos de prueba para demostrar que los bultos utilizados para transportar materiales radiactivos cumplen con los requisitos de contención de bultos definidos en el Reglamento del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para el transporte seguro de materiales radiactivos para:

Este documento describe un método para relacionar la liberación de actividad permisible de los contenidos radiactivos transportados dentro de un sistema de contención con las tasas de fuga de gas equivalentes bajo condiciones de prueba especificadas. Este método se denomina metodología de prueba de fuga de gas. Sin embargo, en este documento se reconoce que otras metodologías podrían ser aceptables, siempre que demuestren que cualquier liberación del contenido radiactivo no superará los requisitos reglamentarios, y previo acuerdo con la autoridad competente.

Este documento proporciona una orientación general y detallada sobre las complejas relaciones entre una prueba de fuga de gas equivalente y una tasa de liberación de actividad admisible. Mientras que las orientaciones generales son objeto de un acuerdo universal, el uso de las orientaciones detalladas deberá acordarse con la autoridad competente durante el proceso de certificación de los bultos del Tipo B(U), del Tipo B(M) o del Tipo C.

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Contaminación radiactiva

La contaminación radiactiva y la exposición a la radiación podrían producirse si se liberan materiales radiactivos en el medio ambiente como resultado de un accidente, un evento de la naturaleza o un acto de terrorismo. Tal liberación podría exponer a las personas y contaminar su entorno y sus bienes personales.

La contaminación interna se produce cuando las personas ingieren o respiran materiales radiactivos, o cuando los materiales radiactivos entran en el cuerpo a través de una herida abierta o son absorbidos por la piel. Algunos tipos de materiales radiactivos permanecen en el cuerpo y se depositan en diferentes órganos corporales. Otros tipos se eliminan del cuerpo en la sangre, el sudor, la orina y las heces.

La contaminación radiactiva se produce cuando el material radiactivo se deposita sobre o dentro de un objeto o una persona. Los materiales radiactivos liberados en el medio ambiente pueden contaminar el aire, el agua, las superficies, el suelo, las plantas, los edificios, las personas o los animales. Una persona contaminada tiene materiales radiactivos sobre o dentro de su cuerpo.

Las personas contaminadas externamente con material radiactivo pueden contaminar a otras personas o superficies que toquen. Por ejemplo, las personas que tienen polvo radiactivo en su ropa pueden propagar el polvo radiactivo cuando se sientan en sillas o abrazan a otras personas.

Definición de fuga radiactiva

En 2013, el emplazamiento de la catástrofe nuclear de Fukushima sigue siendo altamente radiactivo, con unos 160.000 evacuados que siguen viviendo en alojamientos temporales, y algunas tierras no se podrán cultivar durante siglos. El difícil trabajo de limpieza llevará 40 o más años, y costará decenas de miles de millones de dólares[1][2].

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La contaminación radiactiva, también llamada contaminación radiológica, es el depósito o la presencia de sustancias radiactivas en superficies o en el interior de sólidos, líquidos o gases (incluido el cuerpo humano), donde su presencia es involuntaria o indeseable (según la definición del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA))[3].

Esta contaminación representa un peligro debido a la desintegración radiactiva de los contaminantes, que produce efectos nocivos como la radiación ionizante (concretamente, rayos alfa, beta y gamma) y neutrones libres. El grado de peligro viene determinado por la concentración de los contaminantes, la energía de la radiación emitida, el tipo de radiación y la proximidad de la contaminación a los órganos del cuerpo. Es importante tener claro que la contaminación da lugar al peligro de radiación, y los términos “radiación” y “contaminación” no son intercambiables.

Residuos radiactivos

En 2013, el emplazamiento de la catástrofe nuclear de Fukushima sigue siendo altamente radiactivo, con unos 160.000 evacuados que siguen viviendo en alojamientos temporales, y algunas tierras no se podrán cultivar durante siglos. El difícil trabajo de limpieza llevará 40 o más años, y costará decenas de miles de millones de dólares[1][2].

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La contaminación radiactiva, también llamada contaminación radiológica, es el depósito o la presencia de sustancias radiactivas en superficies o en el interior de sólidos, líquidos o gases (incluido el cuerpo humano), donde su presencia es involuntaria o indeseable (según la definición del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA))[3].

Esta contaminación representa un peligro debido a la desintegración radiactiva de los contaminantes, que produce efectos nocivos como la radiación ionizante (concretamente, rayos alfa, beta y gamma) y neutrones libres. El grado de peligro viene determinado por la concentración de los contaminantes, la energía de la radiación emitida, el tipo de radiación y la proximidad de la contaminación a los órganos del cuerpo. Es importante tener claro que la contaminación da lugar al peligro de radiación, y los términos “radiación” y “contaminación” no son intercambiables.

Por Pablo Zamora Sánchez

Hi! Soy Pablo Zamora Sánchez, copywriter. En mi blog escribo sobre las últimas novedades del momento.